Piso treinta y dos para un hedonista exilado.
Su cuerpo, el curriculum
de todo aquello que dejó a medio hacer,
cae con la violencia del deseo.
Un suicida más que cumple con su sueño,
y el asfalto lo despierta para siempre.
Su cuerpo, el curriculum
de todo aquello que dejó a medio hacer,
cae con la violencia del deseo.
Un suicida más que cumple con su sueño,
y el asfalto lo despierta para siempre.
1 comentario:
Qué lindo. Voy a chusmear tu blog.
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