lunes, 1 de diciembre de 2008

Les rêves sont vrai

Baptiste Aristoud, inició sus estudios de psicología en la Universidad de París durante el verano de 1993. Fuertemente influenciado por el existencialismo, rápidamente logró idear su teoría. Los sueños son de verdad, aseguraba.

"Desde niños hemos aprendido a reprimir la veracidad de los sueños, es por ello que de un momento a otro dejamos de mojar la cama. Llegando al punto máximo de "incredulidad onírica", después de la edad de los "porqués", es decir pasados los diez años. De adolescentes solemos darle crédito sólo a un tipo de sueño y continuamos mojando. También hay otros tipos de reacciones físicas, como la asfixia. Estos casos se registran principalmente en aquellos que se convencen en sus sueños de ser nadadores o creen estar a la moda con una bolsa en la cabeza..." (Párrafo extraído de uno de sus manuscritos).

Para Aristoud, el principio psicológico: "El cerebro, no distingue lo real de lo imaginario", era obsoleto y pronto caería en desuso entre sus futuros colegas. Estaba convencido que sus postulados sobre la veracidad de los sueños, darían nacimiento a una nueva escuela en la Psicología.

"El que sueña que se muere, se muere", afirmó en una pseudo-conferencia previa a una clase. "De grande las personas son más propensas a dejarse morir". "Si alguno soñó su muerte y todavía me está escuchando sepa que su partida de esta vida es inminente". Esta última frase despertó casi un centenar de carcajadas, según Iván Roucherien su inseparable compañero.

Aristoud analizó durante varios días el caso del escritor tucumano Mario Parinacce, que ocupaba (por esos días) páginas enteras en los diarios, por haber muerto de sueño. Desoyendo tercamente las palabras de quienes más apreciaba, Baptiste intentó comprobar su teoría llevándola hasta las últimas consecuencias, en búsqueda de un sueño fatal.

Baptiste Aristoud encontró la muerte en el mediodía del 29 de Julio. Dejando un centenar de cuestionamientos, e inconcluso su primer cuatrimestre.

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